Umbral del Cambio

El riesgo del alcohol en las profesiones

La competencia entre profesiones juega un rol importante, para alcanzar el éxito. La razón: siempre mostrarse fuerte. Muchos profesionales pueden presentar serios problemas mentales y de abusos de sustancias y en algunos presentan depresión clínica.

Cuando el profesional se presenta como grupo competitivo, es más probable que en algún momento pueda refugiarse en el alcohol. Deben lidiar con una gran presión, una educación cara y un trabajo estresante, en algunos casos es poco probable que la causa de la disfunción de los muchos profesionales sea un trabajo demandante o una alta deuda en préstamos universitarios.

Sin embargo, muchos han especulado que la causa es el ambiente cada vez más competitivo y la reducción de expectativas laborales, lo que también es un poco menos probable.< “El porcentaje de profesionales alcohólicos y depresivos es casi idéntico que el de hace 25 años”, dice Susan Bandes. erudita de jurisdicción federal, procedimiento criminal y derechos civiles. Profesora de DePaul University College of Law.

SIGNO DE DEBILIDAD

Algunas profesiones realzan más este factor de ingesta de alcohol, por ejemplo, los profesionales del derecho, militares y uniformados”, equipara fuerza con la competencia, explica Bandes. Este fenómeno se presenta debido a que el pedir ayuda es visto como un signo de debilidad. Puede causar un caos en la reputación y en las carreras de cada uno.

Los riesgos de un cirujano o un piloto alcohólico severamente deprimido son obvios, pero cualquier otra con dificultades también conllevan serios problemas. “En Estados Unidos el 90% de los casos disciplinarios contra abogados tiene que ver con el alcoholismo, así como el 60% de los casos son por negligencia. Abogados alcohólicos no cumplen con sus casos, roban a sus clientes y mandan al acusado al pasillo de la muerte” sostiene esta académica, dice Bandes.

Desde el inicio de sus carreras están reflejando serios problemas mentales y abusos de sustancias. Una causa significativa de esta aflicción sería una característica definitoria de la práctica legal: el concepto de “pensar como… un abogado”. Aprende rigurosas habilidades de raciocinio como parte esencial de la educación jurídica. Pero en el ámbito legal, contrario a toda la evidencia reciente en campos como la sicología y la neurociencia, las emociones se tratan como enemigas de la razón. Un abogado utiliza mucho la razón para definir sus casos, mientras que debe estar lejos de las emociones para que el caso sea convencible. Esto crea serios problemas cognitivos, que muchos abogados nunca terminarán de resolver por completo.

EMOCIONES AMURALLADAS

La profesora de Antropología y Derecho Elizabeth Mertz estudió durante 8 años las clases de contrato impartidas durante primer año, una muestra relevante de escuelas. Encontró que en cada una, enseñar a los estudiantes a pensar en lo que se iban a convertir y ser por toda su vida, involucraba llevarlos a “subestimar sus propios valores morales” y sustituirlos por un acercamiento analítico. En el caso de los abogados se estimula a reemplazar su sentido de justicia y empatía por un diálogo combativo, fuerte, agresivo. Como resultado, se concluyó que los estudiantes se vuelven desapegados de sus emociones y de sus valores éticos. Se aíslan, cada vez piden menos ayuda de otros, tratando de no vulnerar su ego.

“Los abogados necesitan entender y dirigir las emociones de sus clientes, muchos de los cuales están con una gran angustia. Necesitan estar en sintonía con las emociones de los jueces y sus propias emociones también. Ellos necesitan separar las emociones que ayudan (furia moral a la injusticia) de las dañinas (rabia reprimida, depresión no tratada); necesitan habilidades de negociación, tanto como talento para argumentar; necesitan un buen compás ético”, afirma Susan Bandes.

Los abogados que reprimen sus emociones lo pueden hacer bien, pero hasta cierto punto. El sicólogo George Valliant encontró una referencia en su estudio sobre qué hace a la gente feliz. Las personas que intelectualizan (que se enfocan en hechos y lógica lineal, mientras que la intimidad la evaden) son frecuentemente exitosas en profesiones que valoran una atención al detalle y un análisis impersonal. Pero Valliant descubrió que sufren de abuso de sustancias, relaciones personales rotas y depresión. “Su vida duele”, fue su conclusión. Además, encontró que la represión emocional puede ser efectiva como estrategia a corto plazo para tener una carrera exitosa. Pero como un plan de vida, es altamente problemático personal y profesionalmente.

En resumen, “el mundo legal está plagado de dolor ignorado y no tratado, lo que es un problema para nuestro sistema de justicia”, dice Bandes, y aconseja que el primer paso es dejar de estar ciego. Si los profesionales tienen problemas con el alcohol, deben buscar ayuda y no ser estigmatizados. Otro paso importante es que quienes hagan las entrevistas de trabajo no pregunten si la persona que postula ha tenido depresión o ha sido tratado por otros desórdenes; una pregunta que puede desalentar a quienes deben buscar ayuda. Los estudiantes de Derecho y los abogados necesitan un ambiente en el cual reconocer un dolor o una emoción en general no sea visto como algo fuera de su mundo.

Con lo anterior no estoy generalizando, pero si hay un alto número de personas que son profesionales que tienen algún grado de problema con el alcohol y sustancias psicoactivas. Muchos de ellos no lo reconocen ya que a su parecer no presentan ningún problema para su trabajo, su familia o sus relaciones personales.

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