Umbral del Cambio

Estados emocionales de un rey

Erase una vez un rey llamado David hijo de Isai que vivió en tierras lejanas de Israel hacia el año 1020 al 966 A.C. fue un gran gobernante que unificó su pueblo y expandió su gobierno a ciudades como Jerusalén, Damasco, Petra, Samaria.

Este rey valiente, apasionado; guerrero, músico y poeta estableció su reinó en Judá y sobre el reino unido de Israel, tuvo muchos hijos pero predominó uno en especial quien fue el sucesor del reino, Salomón, conocido como el hombre más sabio y más rico que haya existido sobre la tierra.

Con este marco de referencia podemos ver la incertidumbre, la indecisión e inseguridad de un rey que superó etapas emocionales conflictivas y que sirven de lección a millones de personas a través de la historia escrita por David y sus poemas plasmados en sus composiciones.

Todos los seres humanos alguna vez hemos experimentado sensaciones de conflicto que en algunos casos son difíciles de superar desbocando en enfermedades, pero bien canalizadas revierten en si misma para sanar el cuerpo. “Trimegisto” desde la época de Abraham en la ciudad de Ur, en la antiquísima Sumeria decía que: “La enfermedad viene de la mano con el remedio” “Cambia tu pensamiento y sanarás tu cuerpo”

El rey David, durante su reinado se enfrentó a muchas situaciones difíciles; guerras, traición del pueblo, abandono de sus amigos, sexo descontrolado, desprecio de su familia, protestas, ingratitudes, agravios, maldiciones, destierro. Estos estados emocionales marcaron su vida para siempre. Muchos episodios repetitivos lograron minar su salud, tanto que escribió en uno de sus salmos “Apagué mis emociones y mis huesos se envejecieron lloré y me lamenté todo el día”

Al rey le dolían los huesos, el dolor era tan profundo que no podía dormir, suceso que presentó características importantes: fue traumático, inesperado y vivido en soledad. Estas tres características según el Dr. Ryke Geer Hamer fundador de la Nueva Medicina Germánica originan un conflicto. David sufrió un “conflicto de pérdida territorial” cuando inesperadamente pierde su hogar, su familia, su reino, sus esposas, todo esto le generó un cáncer en los huesos. Fueron emociones fuertes que afectaron su cerebro y repercutieron en sus órganos vitales.

El destierro fue sufrido en soledad, su pueblo le abandonó, siguiendo los preceptos de su hijo Absalón. Los lazos familiares fueron rotos por intrigas, muertes, adulterio y promiscuidad sexual.

El rey adquirió cáncer en los huesos posiblemente había sido producto de una metástasis. David se quejaba mucho del dolor de sus huesos; al principio, el dolor no era constante, pero empeoraba por la noche o cuando tenía que caminar largas jornadas, escondiéndose de sus enemigos en las montañas. A medida que crecía el cáncer, el dolor era constante. El dolor aumentaba con la actividad y le provocaba cojera en su pierna derecha.

En el siguiente articulo veremos cual fue el suceso familiar que causo este cáncer en los huesos del rey David.

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